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lunes, 7 de diciembre de 2009

CULTIVANDO LOS ERRORES


Suelo levantarme a las 7.30 de la mañana. Cada día tiene un proyecto. Mi primera tarea: encender el ordenador para ver quien ha querido comunicarse conmigo o apuesta por organizar mi jornada. Procuro zafarme de los que me apartan de mis propósitos, aunque nunca dejo de contestar a los que me piden opinión o discuten mis posicionamientos psicológicos. A estos les agradezco su punto de vista: me crean un conflicto cognitivo, como dirían mis amigos de la escuela de Psicología Experimental Europea: Doise, Mugni, Deschamp y mi antiguo alumno Juan Antonio Pérez, que se soluciona creando una estructura mental superior. Aufheben, decía Hegel.

Esta mañana, me he encontrado con el siguiente comentario de una psicóloga chilñena:

Rox Car V C comentó tu nota FUNDAMENTANDO LA CREATIVIDAD

"Maestro!!...pero que honor haber leído su nota, haber conocido un pequeña parte de
su fabulosa vida, sus sensaciones y emociones.
Me presento: mi nombre es Rosa, y vivo en Chile. Soy egresada y tesista de la
carrera de Psicología…¿tema de tesis?....”Autoeficacia”…
De su nota, Hubo una frase que me quedo dando vuelta: “errores”. Estoy de acuerdo
con usted, deberíamos aprender a vivir los errores de una forma distinta, sabiendo
que tenemos oportunidades de cambiar, que es sólo un aviso de algo. Pero
lamentablemente, desde pequeños se nos inculca que si nos equivocamos vendrá el
castigo, y como no queremos recibirlo, evitamos o huimos de los errores. No es por
ser masoquista (jaja), pero gran parte de nuestro aprendizaje se funda en las
caídas. Mis padres me criaron protegiéndome de los “errores” (para que no
sufriera)…ese es otro punto, la sola idea de sufrir pareciera también generar
aversión en el resto, es decir: errores=sufrimiento, por lo tanto es mejor
evitarlo. Ahí se encuentra la visión negativistas (creo yo).
Bueno, podría seguir dándole vueltas a este tema; mi intención sólo era saludarlo y
demostrarle mi admiración. Mucho éxito y felicidad para usted, como para su familia.
Saludos, Rox.


El tema que planateas tiene la entidad suficiente para quebrantar mi propósito de escribir un tema al mes
-Bueno, la verdad es que me pesaba no haber escrito el tema en octubre. Gracias, desconocida Rosa.

Desde la postura cognitivo social, el conductismo se admite en lo que ha probado: la influencia del ambiente, el condicionamiento contingente. Pero lo rechaza frontalmente en la concepción del hombre como marioneta de quien mueve los hilos de los señuelos que nos motivan. La persona puede ser condicionada por el ambiente, pero nunca contra su voluntad. Desconocida Rox, si no hubieras escrito tu comentario, yo no estaría respondiendo l, pero tampooco tú lo hubieras escrito si yo no me hubiera introducido en tu mundo. La pregunta es, pues ¿quién influye en quién?.
El fundamento más básico de la teoría cognitivo social es el determinismo recíproco.
-Eugenio, aléjate de tu condición de catedrático y explica la cosas para que las entienda cualquier mortal
- Tienes razón
El determinismo recíproco es tan sencilllo de explicar como decir que uno, CON SU CONDUCTA, elige un programa de TV. Al elegirlo lo convierte en el AMBIENTE que le influye . Las ideas qeu didfunde ese programa AFECTAN A MIS CREENCIAS, MI PERSONALIDAD, que, a su vez, hace que yo ejecute DETERMINADAS CONDUCTAS que vuelven a cambiar mi entorno. Y así en una creciente espiral, que puede ser bien escalera al cielo o barrena hacia el infierno.
El castigo es una experiencia desagradable que los diosecillos utilizan para crearnos a su imagen y semejanza, para moldearnos. ¡Ignorantes de que el castigo no es eficaz más que cuando se tiene certeza de su aplicación!. El castigo genera pugna de voluntades entre quien lo impone y quien lo recibe. Quien tiene derecho (¡) o poder para imponerlo, debe estar vigilante para sorprender la infracción, con lo que desenfoca sus energías, dignas de mejores objetivos. Quien lo recibe, vive un estado psicológico que denominamos reactancia psicológica: una especie de impulso para recobrar la libertad amenazada. Castigador y castigado entran en una espiral de obediencia y desobediencia que, en el fragor de la batalla por el poder lalibertad, lleva a formular castigos como: ¡TE QUEDAS TODO EL AÑO SIN PAGA!. Tal castigo es imposible de cumplir, en algún momento claudicará, y, claudicando, pierde su autoridad, y derrumba todo el valor educativo de cualquier ley penal.
Algo de esto es lo que explico en mi libro sobre autoeficacia y delincuencia.
Pero, Rosa, en mi tema FUNDAMENTANDO LA CREATIVIDAD, no me refiero a los errores punibles, sino a los errores como oportunidades para creces o para menguar.Imaginate el siguiente encuentro: Un recien contrtado entrega su primer trabajo a su superior. Si el superior tiene la concepción granítica de El Capitán, la idea de que las acciones diagnostican las capacidades, le dirá con desprecio:
- ¿Esto es lo que sabes hacer? Esto es una porquería. TÚ NO TIENES CAPACIDAD, para este puesto. ¿Te imaginas la depresión de esta persona? Entenderás también su temblor, sudor, palpitaciones y ansiedad que experimentará cada vez que ese superior le haga un nuevo encargo.
Cambia el escenario. Imagina la postura del jefe que cree en la maleabilidad de la mente. Leerá el informe, irá haciendo algunas anotaciones, al final se dirijirá a quien está esperando una respuesta y le comentará
- Mira, este y este punto los tienes bien enfocados, pero no los ha expresado con claridad. Si cambias esta expresión por esta otra, si no eres tan incisivo en tus afirmaciones, puede quedar perfecto. Vete, redáctalo de nuevo y lo examinamos otra vez.
Este jefe no ha diagnosticado su capacidad (nunca, nadie, jamás, puede hacerlo). Este jefe ha analizado el trabajo y aprovecha la oportunidad para abrir nuevos caminos. ¿Te imaginas el estado de euforia de esta persona?. ¡Ha aprendido algo nuevo!
Lo importante no es el resultado, sino el proceso y e progreso.
No, la educación no está para diagnosticar la capacidad de las personas. Menos las de los hijos. Existen peligros en la vida que no es necesario que nuestros hijos experimenten, de acuerdo. Pero la teoría cognitivo social, cuando todavía se llamaba teoría del aprendiozaje social, probó que la observación de modelos es mejor método de aprendizaje que la experiencia directa exigida por el conductismo. Pero, aún en el caso en que se hayan hecho daño, no se les debe diagnosticar de incapaces, sino advertirles de que la próxima vez tengan más cuidado.
Todos hemos pasado por experiencias de fracaso. Por ejemplo, nos hemos hecho daño al caernos de la bicicleta. Ante este hecho, hay padres que estarían tentados de prohibírsela. No lo hacen, pero sí les recuerdan cada vez que quieren montarla: ¡Ten cuiddo, ya sabes lo que te pasó el otro día!.
Estos padres no se dan cuenta de que el niño ha repasado mentalmente miles de veces la escena, ha visto dónde estuvo el fallo y ya sabe la manera de evitarlo. Está demostrado psicológicamente que la repetición mental de los esquemas de acción aprovechan mucho más que repetir física, masiva y aburridamente la misma acción .
Vamos a ver, las cosas son tan sencillas (aunque a algunos les parezcan tan difíciles) como entender que los errores son una oportnidad para aprender y crecer intelectualmente. Hacen mal los padres que, para evitar el fracaso de sus hijos, les protegen del error. Están perdiendo las mejores oportunidades para crear en ellos una visión incremental de la mente, para que vean la oportunidad en el error, y la posibilidad de disfrutar que tiene el ser humano: conseguir algo difícil con el propio esfuerz0 es la mayor fuente de alegría.
Y exactamente esto, que tantas veces he explicado, es lo que estoy experimentando, con satisfacción, en mis clases de fotografía. Carmen Moreno tiene la mirada fina para saber que un punto más de luz alumbrará el gris de tu fotografía, se da cuenta de que el trozo de papel que has utilizado al positivar, había estado en contacto con la luz, lo que te evita muchos rompecabezas y te facilita la idea de que en fotografía todo tiene que ser pulcro. De esta manera entiendes lo que tantas veces has leído sobre la claridad, nitidez y limpieza de la foto. No pretendo dedicar mi vida a la fotografía. Sólo aprender a hacer las cosas bien y , ante todo, sabiendo por qué. Y eso lo voy consiguienfo porque mis errores me los miran con mente maleable.
Rosa. Las personas tenemos el derecho a equivocarnos. Derecho que debería figurar en la carta de Las Naciones Unidas. Nadié tiene derecho a reñirnos por eqivocarnos de vuena o ignornte voluntad. alcontrario, todos tnemos derecho a la educación, a que los que saben nos enseñen cómo no volver a cometer los errores. Los padres que no aprovechan los errores de sus hijos para abrirles nuevos caminos de creatividad, o que se los evitan haciéndoles los deberes", les están convirtiendo en granítico Capitán de Yosemite.