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domingo, 8 de febrero de 2009

EL CASO CYRIL: NO NOS CREEN, NO SE LO CREEN


Anoche, viendo el programa de Antena3: La vuelta al mundo en directo, fui testigo, como lo serían muchos espectadores, de decisones que muetran LO POCO QUE SE CREE EN LAS INVESTIGACIONES CRIMINOLÓGICAS. Si tal hecho no está contemplado como delito en el Derecho Penal es porque los juristas NO CREEN que la rehabilitación sea una de los fines de la pena, aún en el caso de que el delincuente fuera menor en el momento en que cometió el delito y lleve ya catorce años utilizando sus manos limpias para construir una sociedad más digna.


Hace ya muchos años, tantos que se emitía la primera edición de UN, DOS TRES, CONTESTA OTRA VEZ. En el entorno univesitario se temía a la coacción de la vergüenza por osar declararse espectador de aquella alegre, divertida, multicolor variedad de personajes, escenas, teatro, danza, humor, magia, coreografías y concurso: todos los alicientes para olvidarse, finalizada la semana, de las preocupaciones científicas (las menos, pues sólo ocupaban), y de las intrigas burocráticas ( las más) que inquietaban a la masa gris del país. Aquella tarde hablábamos con Pinillos y con su mujer, Elvira. Tocamos el tema del UN,DOS,TRES, RESPONDA OTRA VEZ. José Luis reconoció ser asiduo seguidor del programa porque : " cuando llego a casa me gusta que me diviertan, no que me regresen a los temas profesionales".


Gracias, José Luis, por haberme dicho que el tema de mi tesis sobre Moreno era poner de mingo a un autor del que todos hablaban y nadie conocía más que el nombre, por tus frecuentes visitas a Salamanca, con parada en casa, y preguntarme amigablemente: cuéntame, ¿como vas con Moreno? y, tras escucharme, me apuntabas pistas nuevas extraídas de tu inagotable almacen de conocimientos y reflexiones; gracias porque una tarde, en tu casa de Puerta de Hierro, me enseñaste un libro azul, relativamente grueso, que acababas de adquirir: Principles of behavior modification, de Bandura y tuviste la visión de decirme: tenlo en cuenta, cambiará la psicología. Aquella indicación decidió mi futuro profesional. Gracias por tu compañía grata, divertida, amena; gracias por disfrutar de las cosas pequeñas que te rodean. Gracias por tu amistad desinteresada, pues nada podía ofrecerte cuando, echándome la mano sobre el hombro conversábamos sin tasar el tiempo.


Perdonadme este paréntesis. He tratado obviarlo, pero desprovechar la ocasión de mostrar mi gratutud a José Luis Pinillos y a Elvira dificultaba el progreso de mi razonamiento.


Tampoco es que uno vea cualquier cosa que aparezca en la pantalla del televisor. Los programas que suponen esfuerzo, como PASA PALABRA, si puedo no me los pierdo. Lo mismo me sucede con MADRILEÑOS POR EL MUNDO: un modo diferente de de viajar y retornar a lugares ya transitados, pero dirigido por quienes lo habitan.


Ayer por la noche disfrutaba de mi reencuentro con Venecia y con Verona. Lugares aparentemene comunes ( la Arena, la recoleta plaza a la que se asoma el balcón de Julieta, el puente de Rialto, las góndolas, los palacios, el cristal de Murano, retorcido porque su composicion le permite mantenerse moldeable al apatarse del fuego) que transformas en exclusivos posando en ellos tus vivencias. Me pareció divertido presenciar cómo personas con vértigo hacían puenting deste una altura de 70 metros y, luego, desear repetir la experiencia. Toda una terapia de implosión.


De pronto el presentador cambia la voz, la actitud y la compostura para comunicar una dura decisión de la Dirección del Progrma.


-¡Bah!, truco del guión para recobrar la atención. Pero....


- ¡Nada de truco!. ¡Auténtica realidad!


Una de la parejas seleccionadas, Cyril y Paola, había sido expulsadas del programa porque Cyril había ocultado "la participación en un acontecimiento de consecuencias trágicas" (sic) ocurrido hacía catorce años.


- ¡¡"Esto no puede ser"!!, grité, aunque solo me oyera mi mujer.


Claro que podía ser. Cyril y Paola (que confiesa conocer los hechos desde que iniciaron su relación) son presentados en una especie de interrogatorio de tercer grado (aunque se disimule intimidad) para que confiese, si quiere, las razones por las que decide (?) abandonar el programa.


- ¡Canallas!, sigo gritando. ¿Lo ha expulsado el Programa o lo ha decidido él libremente?. " Los antecedentes de Cyril les obligan a abandonar este programa", se lee en un rótulo que acompaña al vídeo.

Al Programa han llegado informaciones, las hemos constatado y son verdaderas, dice acusatoriamente el presentador. Eso va contra las normas exigidas para participar en el concurso: contar sus antecedentes. No nos queda más remedio que avisar a la audiencia y a todos tus compañeros.

Ante mis ojos se van explotando secuencias como bombas de racimo. Aparece la pareja, se le pide a Cyril que confiese los hechos . Cyril se niega a contar nada porque eso pasó hace mucho tiempo, él sólo tiene ganas de mirar hacia adelante y construir una vida digna. Pero no quiere que los medios le machaquen. Abandona. Los medios le han empapado ya de aguas sucias sin avisarle, como en los viejos tiempos : ¡agua va!.
¡Se le pregunta a Paola "si tiene miedo de que la juzguen también a ella"!. Uno recuerda las preguntas capcionas de los fariseos a Jesus: ¿quién pecó para que este naciera ciego?. ¡Qué me estás diciendo!. ¿Entiende usted, señor presentador, que quien se acerque al que delinquió debe tratársele de igual manera?.
Cecyl no puede contener las lágrimas. Tampoco su compañera. Paara rematar la faena, les piden que graben un vídeo para saludar a sus compañeros de concurso y desearles suerte. ¡Pantomimas! ¡Bombo al tema! Debe saberse que en condicones de inferioridad y culpa los ruegos son mandatos.


¿Os parece poco?. Si no lo vísteis os explico más. (unque al darle el último repaso a este tema he visto que ya está colgado en la red). El programa, ¡hipócrita!, inicia su lavado de imagen: entienden que uno puede rehacer su vida, miestran muestran a los expectadores el cartel mencionado: "Los antecedentes de Cyril les obligan a abandonar el programa" aludiendo a un pasado oscuro, turbio contra el que quieren medicinarse. El programa, ( sigue el bombardeo de disculpas imculpatorias) dice haberse preocupado tanto que han enviado a su Psicóloga a hablar con la pareja. La Psicóloga dice haberhablado con ellos durante ¡cinco horas!, para llegar a la conclusión de que lo mejor es que abandonen el concurso, porque podía hacerles daño. La Psicóloga está de acuerdo con esa decisión. Yo no estuve en la entrevista y doy por supuesto que la Psicóloga fue una profesional experimentada.


- ¿Cuanto tiempo dedicó el programa al pasado turbio, criminal (nunca urtilizaron explícitamente la palabra) de consecuencias dramáticas de Cecyl?.


- No lo sé


-Calcularía que unos quince minutos, contanto el corte para los anuncios.


Quince minutos en los que se dice apartar del programa a un chaval porque hace catorce años, siendo un menor, cometió una acción de consecuencias trágicas. Quince minutos en los que se le pide que narre, si quiere, cuáles fueron los hechos. Quince minutos para dicelae que ha transgredido las normas del Programa hasta el punto de verse obligados a expulsarle (¡el delincuente no desaprovecha cada oportunidad que se le ofrece). Quince minutos en los que se comunica que la acción es tan grave que ha necesitado la asistencia de un profesional. Que el profesional empleó cinco horas, más de media jornada laboral. Quince minutos en los que se está echando la mierda de la sospecha, como dice Paola, sobre alguien que ya ha pagado por sus hechos, de los que está arrepentido y ha demostrado, durante catorce años, que tiene las manos limpias.


El programa no quiere revelar los hechos. Pero hace algo peor, plantar la curiosidad de saberlo, de imaginárselo. Hasta los monos de Harlow se olvidaban de comer porque la curiosidad les exigía observar lo que pasaba en el laboratorio a través de la mirilla encastrada en la puerta que les separaba. El programa no quiere que le echen mierda encima y dentro de poco sabremos qué fue lo que pasó, adornado con las moñigas del rumor.


Uno tienía el convencimiento de que los delitos son acciones por las que se paga multa, condena o ambas. Cumplida la condena y pagado lo justo, uno creía que el reo volvía a la sociedad en estado de gracia original, cual católico arrepentido y con propósito de la enmienda al que se le dice: ¡Vete en paz, tus pecados te son perdonados!. Esto es lo que defiende la teoría cognitivo social.


Si el chaval ha redimido su pecado, ¿qué obligación tiene de confesar hechos pasados de los que quiere olvidarse?. Si la justicia impide juzgar a la misma persona dos veces por los mismos hechos, ¿por qué no persigue a quienes discriminan, castigan, por no confesar lo que legalmente carece ya de sustancia?.


Me costó concliliar el sueño. Dos preguntas obstinadas me devolvían a la consciencia, como satélites rotando sin comiezo ni fin, como la aguja del reloj que al llegar a las 12 y culminar su periplo, debiera fijarse; perseverate empero, persigue de nuevo la una, las dos , las tres a golpe del vaivén marcado por la rueda catalina o por la vibración del cuarzo., como tornilo sin fin que al finalizar su recorrido aparece mágicamente para no dejar de repetir la m isma rotación taladradora. Las preguntas eras: ¿Si no querían echar mierda sobre la vida de Cyril, por qué no se lo callaron después de que la psicóloga llegara al acuerdo con ellos? Y , segunda, si no se lo callaron ¿por qué no le dejaron seguir, incluso, por qué no le animaron a continuar y desmostrar su completa rehabilitación?. No se les ocurrió. Nadie supo aconsejarles adecuadamente y, si aconsejó, no le escucharon. Vende más el delito que la virtud. Desearía equivocarme, pero seguro que el caso de Cyril identificará este concurso.


Sommer, el psicólogo del espacio personal de los años 60, decía que cada persona se enfunda el mono de trabajo cuando se expone a los demás. Lo llamaba espacio personal. Este uniforme no se ve, pero existe, dado que arrimarse demasiado se considera ofensa. Las distancias cortas, cuerpo a cuerpo, son para el amor o el odio extremos. El respeto es la medida del grosor de la burbja del espacio personal. Los ingleses se sienten incómodos con las distancias cortas de los latinos. Los latinos se sientes advierten frialdad por la distancia larga de los ingleses. La burbuja del espcio personal no tiene el mismo grosor en todas las circunstancias, pero al delincuente se le coloca una kilométrica, tan gruesa como la de los leprosos obligados a anunciar su presencia co el tolón de de su cencerro, se les blinda con chaleco de titanio para que no irradir ni contaminar. Sobre Cyril y su pareja podía verse una envolvente nube gris que impidía ver sus caras actulizadas. Solo les acompañaba el "inquisidor" ( el que inquiere) , distante, piernas cruzadas, a metro de los interrogados. La distancia más larga, dice Sommer, es la del reo respecto a quien le juzga. Cyril era consciente de que se le estaba juzgando: mirada tímida, vergonzosa, huidiza, soslayada, escondiendo sus ojos claros tras los elegantes rizos de su pelo; la cámara lo toma de perfil, como a traición, no quiere contaminarse con el plano corto frontal.

Cyril comunicaba con énfasis de falsete, que iría con la cabeza muy alta, porque aquello había pasado para siempre. Paola le defendía con su admiración por ser una persona especial. Nadie en sus circunstancias consigue lo que ha conseguido Cyril. Ambos, sin embargo, eran conscientes de la basura con las que les cubría el programa. Abrazo fundido al final de la entrevista, coraza hidrófuga con la que defenderse del agua sucica. La gente del plató les miraba con compasión distante, en la pantalla. La psicóloga pronunció unas palabras desde un rincón. Nadie salió en su defensa. ¡Es que aquello que estaban onservando era lo obvio, el supuesto indiscutible!


-¡Criminólogos del mundo, levantaos y denunciar tanta hipocresía! ¿Que hacéis propagando la justicia restauradora como rehabilitación del delincuente arrepentido? ¡Nadie nos cree!
- Legisladores, magistrados, policías, funcionarios de prisinones, legisperitos todos, ¡dejad la hipocresía!. No vendáis la rehabilitación como medicina para redimir la pena. Para el delicuente no existe más ley que la del Talión.
Lo que sucedió añoche en Antena 3 es la escenificación de un estereotipo. Al observarlo, se entiende que Caprara y su equipo de la Universidad romana de La Sapienza hayan descubierto que el joven delincuente arrepentido, dolido y lleno de pena por el mal que ha causado busque en la comunidad al sacerdote que le diga de verdad: Vete en paz, tus pecados te son perdonados. Cuendo no lo encuentra, ve en cada cara al vengativo que quiere hacerle pagar una vez y otra, su pecado; por eso piensa, como bien dice el refrán,: quien da primero da dos veces, y vuelve a reincidir por legítima defensa.
¿Se entiende que esta escena es la ejemplificación, el estereotipo de lo que niega la teoría cognitivo social?. Son las acciones las que son delictivas, y no constituyen la esencia de la persona. No se ES delincuente, se cometen acciones delictivas. Conductas perfectamente recuperables. Si no lo crees ¿te atreverías a presentarte a otro concurso que se titula algo así como la historia de tu vida?. Solamente lo he visto una vez. A veces pienso que debería verlo más, porque muestra que cada persona tiene un pasado oscuro.
¡Por dios, qué magnifica ocasión se ha perdido de decirle a los jóvenes como Cyril que se puede salir de eso!. Qué oportunidad se le ha negado a Cyril para seguir creyendose autoeficaz contra el delito!.
P.D. Como me había imaginado, ya sabemos lo que hizo Cyril. Es la noticia del día. Está en todos los periódicos, me acaban de decir. Seré un ingenuo, pero sigo pensando que lo más adecuado hubiera sido dejarle continuar en el progrma. Hace catorce años que cometió el trágico incidente. ¡Psicópata!. Facil decirlo a posteriori. Ahora, lo que me da miedo, es que se cumplan las predicciones de Caprara: todos esperan de él que repita la acción, porque eso es genético, todos le tratarán como apestado, nadie creerá en su recuperación ¿Puede alguien decirme qué salida le queda?. ¿Qué harías tú en su lugar?.

7 comentarios:

Marisa dijo...

Me ha encantado la entrada Eugenio. Vi el programa pero por lo visto no acabé de verlo porque a este terrible episodio no llegué. Vi Verona, que bonita! Tal como la recordaba, pero tuve que ausentarme y dejé la tele. A mi también me gusta ponerme delante la caja y dejarme fluir, sin preocupaciones, que me diviertan! jajaja
Si es triste lo que ha pasado. Triste y real, ya que en mas ocasiones de las que nos gustan la hipocresia es la reina de la fiesta. Entiendo que si Cyril ha luchado durante 14 años contra esto, habrá construido unas firmes creencias de eficacia... y este obstáculo puede que le haga incluso salir mas fortalecido. El tiempo dirá...
Marisa

Milana dijo...

"Importa lo que tienes, no lo que eres", en este caso: una etiqueta.

Me temo que esta consigna se aplica demasiado a menudo al exponerte a un grupo. Y parece que su único antídoto son las relaciones persona a persona.

No me gustaría sonar desperanzadora, porque no lo soy. Recuerdo una breve conversación con una profesora tras una de mis primeras clases de psicología social. Ante mi cara de desamparo me preguntó si no entendía la materia. No es eso, le respondí, es que todo esto parece quitarle esperanza al ser humano, a la consecución de un mundo mejor. Me miró con una sonrisa en sus ojos (quizá condescendiente con mi ingenuidad) Su respuesta fue que el hecho de conocer estos procesos nos puede poner alertas para evitarlos...

La responsabilidad de construir un mundo mejor tambien está en cada uno de nosotros, no únicamente en el grupo... y probablemente esto ha sonado aún más ingenuo.

Garrido dijo...

Milana, oigo tu pregunta a la profesora de Psicología social como tantas que me han hecho a mí en la misma asignatura. La ciencia es como el agua, incolora, insipída e incolora. Pero no debe dudarse de que la psicología social ha tratado de dar explicación a acontecimientos que tiñeron de sangre la sociedad. Alguien, no me pregntes quién, dijo que el mayor psicólogo social había sido Hitler. Sus atrocidades despertaron las mentes de los científicos sociales para explicar lo que sucedió bajo su mandato al que llegó por votgación. Y lo que se buscó y halló sirve para que aquellos horrores no se repitan. Tenía razón la profesora: sólo conociendo los procesos psicológicos del mal puede éste ser atajado.
Tú consideración final no tiene nada de ingenua, como todo lo que escribes. Con la globalización, la red de redes, las grandes potencias y las organizaciones transnacionales nos han apocado y creemos que nuestro esfuerzo es inútil, no cambia nada. ¡Para qué hacerlo!?. Pero quien vive a tu lado no es global, ni anónimo, ni multinacional. Puedes acariciarle con ternura, y él a otro y así en cadena. UN efecto de vaiento leve agitado por el ala de la mariposa que finalia en una revolución cósmica. Por eso mi película predilecta es: cadena de favores.

Garrido dijo...

Marisa, vende más el mal que el bien. Pero quema la oportunidad perdida para mostrar que el mal (que atrae) puede superarse (lo que hubiera engendrado querencia, por el renacer de Cyril y por el programa). ¡Qué desaprovechamiento en momentos en los que tanto se clama por el aumento de las penas! Todavía cree alguien que el delincuente piensa en la pena cuando está obcecadamente desindividualizado por la acción.

Isabel dijo...

Estimado Profesor.

Me desconcierta y apasiona este mundo social y me crea muchas preguntas. Tras leer sus palabras sobre lo poco que se cree en la rehabilitación,me gustaría que me ayudase a contestar.. porqué miles de personas defienden, "creen" en la cadena perpetua como justicia!??.

Gracias. Isa

Garrido dijo...

Isa, inquiante pregunta la tuya. Hace años leí, nada menos que en Advances in Experomental Social Psychology,(una publicación anual en la que se invita a los psicólogos sociales cuyas aportaciones científicas están teniendo mayor acogida científica)una capítulo en el que se argumentaba que los medios de comunicación no influyen tanto porque moldeen o modifiquen las actitudes, sino, porque mantienen los temas vivos para la consideración de la sociedad. Esta afirmación sería una especie de premisa mayor de la argumentación que quiero presentarte.
Haney, Psicólogo y Abogado(persistente argumentador en contra de la pena de muerte)ha demostrado que los medios de comunicación obtienen la información de los criminales especialmente de las instancias acusadoras: policías y abogados de la acusación, y mucho menos del entorno familiar y social de los delincuentes, apenas de los abogados defensores y, agraciadamente, casi nunca de los jueces. Esta es la segunda premisa, de la que luego sacaré mi intento de respuesta a tu inquietante pregunta.
Un tercer apoyo científico de mi argumentación: la teoría social de la atribución de causas, (es decir, aquella que trata de explicar en qué se sustenta la imputación de las causas de la conducta personal y, sobre todo la extraña ajena) ha probado que cuando algún aspecto es especialmente destacado ( en psicología lo llamamos forma que se destaca de un fondo gris, nebuloso, desdibujado)a ese aspecto destacado se le atribuyen las causas de la conducta de la que se es testigos directa o vicariamente.
Isabel, montemos las tres patas de este banco: la prensa mantiene como relevante, como forma, la conducta del delincuente, conducta que recaba muy especialmente de la acusación del caso. Lógicamente la gente ve al delincuente y no a la conducta. Nadie quiere tener un delincuente junto a sí. Por lo tanto, y es la hora da sacar conclusiones, la gente quiere que se pudra en la cárcel de por vida. Sinceramente, no sé en qué se diferencia la pena perpetua de una condena de muerte. A no ser que tengamos en cuenta otras investigaciones de las que no se suele tener noticia. Por ejemplo, hace como dos meses, una revista de psiclogía española demostraba que sólo el 4% de los agresores sexuales que habían seguido un tratamiento volvían a reincidir, el porcentaje es, como puedes ver muy inferiror al 100% que se ofrece en los medios de comunicación. También pudiera aducir la extraordinaria experiencia de una universidad newyorkina, en la que los alumnos de derecho han liberado del corredor de la muerte a más de 120 condenados al demostrar que no eran culpables.
Últimamente los medios de ocmunicación están manteniendo en cabecera casos de asesinatos horribles (como todo asesinato). No debe extrañarnos que la gente pida y firme venganza perpertua.
Isabel, mi postura, como la de la mayoría de los psicólogos (creo) sufre de la ambiguedad del rol profesional: Por una parte investigamos cuál sea la mejor manera de demostrar la culpabilidad del delincuente. Para que se le condene. Pero intranquiliza que se condene a un inocente. Por otra, una vez condenado ( y si es posible antes) queremos reinsertar al convicto en la sociedad. Pero para que la reinserción sea posible, lo anterior a lo primero es que se crea en esta posibilidad. No que ceamos los psicólogos y profesionales de las ciencias sociales, sino que lo crea la sociedad, la comunidad que ha de acogerle como miembro. Esto es algo esencial en la teoría cognitivo social. Pero Isabel, de verdad que nos lo están poniendo muy difícil, sino imposible. El caso de Cyril es, para mí, un paradigma de la falta de oportunidades para demostrar que la reinserción es posible. Por eso he gritado en contra de lo que se hizo.
¡Ah!, como puedes haber observado no he hablado para nada de esos mitos (ocupas sociales psicoanalíticos) de que en el fondo (¿qué fondo?) al pedir la pena perpetua estamos desahogando, drenando, catartizando, purificando nuestros propios instintos asesinos.
Un saludo y un abrazo, porque me das la oportunidad de vocear mis ideas como psicólogo.

Isabel dijo...

GRACIAS Prof. Eugenio Garrido.
Gracias por "vocear" (ojala se oye más y más fuerte!) sus reflexiones argumentadas como psicólogo social.
Uf! ahora nos toca pensar más.
Esta asignatura de vivir como seres sociales la tenemos un poco suspensa por falta de formación y pensamiento.
Un cordial abrazo.Isabel